DE LA MUERTE DE NUESTRO SEÑOR

Queremos presentar a su atención un hermoso relato sobre la muerte y resurrección del Señor.

Como en los cuentos anteriores (el hermano menor, de los “tres soles” y el hombre que acaba con los jaguares viejos) también hay un “tramposo” ¡pero ahora el “tramposo” es nuestro Señor!

¡Vean como su amistad con los animales le lleva a derrotar a sus perseguidores!

DE LA MUERTE DE NUESTRO SEÑOR.

Cuando, hace mucho tiempo, se hizo el mundo, caminaba, corría nuestro Sagrado Padre. Perseguido por el Pukuj, corría, caminaba. Creó los arboles, el maíz, todo lo que hay en el mundo.

Hace mucho tiempo caminaba, corría, pero atrasito de él iba el pukuj y vio que ya había árbol de durazno, que había zapote… ¡de todo!

Apúrese, ¡cabron! Esta por aquí, está aquí cerca, aquí ya sembró todo.

Nuestro Señor se canso ya, se fue por todo el mundo. Bueno se escondió bajo de unos guineos.

–          ¡ese! Ya está cerca. – dijo el diablo.

Allá andaba una urraca. Antes había sido humano.

–          ¿están buscando a Nuestro Señor? ¡esta aquí! – dijo ¡agárrenlo! ¡aquí esta! ¡ya!

–          Bueno, ¡agarrémoslo! – dijeron los Pukujes.

Prendieron a Nuestro Señor, lo obligaron a cargar una cruz. Bueno se canso Nuestro Señor, se cayó boca abajo, hasta el suelo.

Lo mataron, lo colgaron de la cruz, salió su sangre. Bueno, ¡lloraba! Colgado se quedo.

–          “vamos  a comer se murió ya”. – dijeron los demonios.

Se paso un gallo en el brazo de la cruz.

–          “dime si vienen. Y subió luego a la cruz, primero voy a trabajar un ratito” – le dijo al gallo- “vas a cantar pues” – le dijo.

–          “bueno” – dijo el gallo- “cocorojo” – canto el gallo. Se subió luego, Nuestro Señor a la cruz.

–          ¿A dónde están? ¿de qué rumbo vienen? – pregunto.

–          No vienen. – dijo el gallo.

–          ¿para qué sirves pues? – dijo Nuestro Señor.

Luego, apretó el cuello del gallo. Se murió. Apareció un gorrión.

–          “tú vas a cantar, pues, porque yo voy a trabajar un ratito” – dijo Nuestro Señor.

–          Bueno, – dijo el gorrión.

Se bajo de la cruz, busco una piedra lisa, la tiro hasta el cielo. Una piedra lisa azul.

Canto el gorrión. En un momento subió a la cruz. Quedo hecho el cielo.

Vinieron todos los diablos.

–          Todavía está colgado. – dijeron.

Bueno, el cielo quedo hecho por él.

–          Lo matamos, vamos a enterrarlo. – dijeron los diablos.

 

Se murió, fue enterrado.

–          Vendremos a verlo dentro de tres días. – dijeron los pukujes.

Bueno, Nuestro Señor dijo:

–          Ellos pensaron que yo morí, pero voy a estar vivo dentro de tres días.

Vivió, subió al cielo, dejo su suplente aquí en la tierra.

–          El gallo no sirve. – dijo el gorrión.

Entonces, vivo, subió al cielo, llego a la mano derecha del Juez.