LA GUERRA COMIENZA OTRA VEZ

Así fue que no le pudieron hacer nada el Indio Rey. Cuando el Rey Español lo comprendió, volvió a decir:

 –          Pues ahora va haber  más guerra. A ver quién gana y quien pierde. Ahora las apuestas van a ser en guerra. – le dijo al Rey Indio.

Y este respondió:

–          Así está bien, porque nosotros podemos morir. – dijo. El tenía valor porque tenía su poco de dinero y también sus compañeros.

 Comenzaron a pelear. El Indio Rey ya iba perdiendo porque se le estaba acabando todos sus hombres. Agarraron al Rey Indio. Los iban a matar. Lo amarraron bien de los pies y de las manos. Le iban a cortar la cabeza y los pies. Su cabeza la iban a mandar a España; pero su cuerpo y sus pies se iban a quedar aquí. Así pensaron los españoles.

 Entonces el Indio Rey mando a avisar a su gente de Zinacantàn. Mando decir que ya lo iban a matar.

–          Vengan a verme porque ya me voy a morir. Ya me llego la hora. Ya no puedo aguantar la lucha. Los españoles tienen buenas balas, buenos rifles, tienen bueno de todo. Las armas que tengo aquí no son suficientes de ninguna manera. Por lo tanto ya me van a matar. – dijo.

 Los viejitos de aquí se reunieron al recibir el aviso y dijeron:

–          El Rey no ha recibido ayuda. Ahora nosotros vamos a defenderlo. ¿y cuál es nuestra función, pues? Aunque seamos indios, pero vamos a ver como trabajamos, a ver quién es más hombre, si es más hombre el español o es más hombre el indio. – dijeron los viejitos de aquel tiempo.

–          ¿Cuál es tu trabajo? – se preguntaron.

Todos empezaron:

–          Yo soy niebla, pero negra.

–          Yo soy neblina.

–          Yo soy rayo.

–          Yo soy mariposa.

–          Yo soy mosco.

Cada uno se preparo según su trabajo.

–          Bueno hoy no hay nada; hasta mañana en la madrugada nos vamos. Tenemos que mandarle un aviso al Rey de que vamos a llegar. Nosotros vamos a probar a los españoles a ver si es cierto que son muy hombres y muy chingones.

 Se fueron y al llegar hablaron con el Indio Rey:

–          Ya venimos: ya no te preocupes. Aquí estamos nosotros, a ver quién gana. Si morimos, pues nos morimos. Si los españoles pierden, pues vamos a ver. – le dijeron.

–          Nada más que ahora ninguno de nosotros va a salir; comencemos a trabajar. – dijeron los viejitos.

 Bueno, empezaron a trabajar. De pronto todo se cubrió de nubes; el viento oscureció la tierra. Los españoles se murieron a causa de la lluvia, del rayo,  del frio y de algo mas, se acabaron. Los viejitos los tiraron al agua. Así cómo es que se acabaron los españoles. De esta manera se acabaron los enemigos.

 –          Ni modos, así como están las cosas ya no podemos. Ya nos acabaron de plano. Y si se vas más gente. También van a morir. Ni modos. – dijeron los españoles.

Y ya no vinieron más soldados.

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Lives in Mexico and works on migration and development, and works on image texts. Vive en México y trabaja en temas de la migración y desarrollo. Por aparte hace arte con imágenes y textos.
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