EL GATO Y EL RATON BUSCARON EL ANILLO

El Señor Rey estaba muy afligido.

–          ¿Qué hago ahora? No se me ocurre nada. Estoy desesperado. – se dijo el Rey.

 Pero el Rey también tenía un gato. El gato:

–          Mira mi amo, ¿te hace falta algo? No te preocupes, no pienses demasiado. Voy a hacer la prueba, a ver si se lo puedo quitar. Se puede ver a donde se fue, lejos. Se a de haber ido por allí con el anillo. – dijo el gato.

–          Bueno, si haces favor. ¿será que lo encuentras? Por favor, ve a buscarlo. – dijo el Rey.

–          Lo voy a ir a buscar. Nomas no se sabe si voy a poder. Voy a buscar aun mi compañero, a ver qué pasa. – dijo el gato.

 El gato fue a buscar al comerciante. Lo encontró dormido de bajo de in árbol, a la orilla del agua.

–          Aquí esta ¡carajo! ¿pero qué hago? – dijo el gato.

Pero no se le ocurrió nada. No tenía ni siquiera una idea de que hacer.

–          Voy a buscar a mi amigo. – dijo.

 Busco su amigo. Llamo a un ratón y le dijo:

–          Bueno, tengo un problema. A ver si me quieres ayudar. No sé qué hacer. Mi amo me pidió un favor, porque aquel se llevo su anillo y así nomas se lo trajo. Ya está en su barriga y yo no tengo idea de cómo sacarle.

 El ratón contesto:

–          Pero tú eres muy brujo. ¡te haces muy hombre! Tú eres muy matador y nos comes. ¿Por qué no se te ocurre nada de lo que tienes que hacer? ¿pero por qué? ¡apoco eres más zonzo que yo! – dijo el ratón.

–          Así es, pero ahora no puedo hacer nada. Hazme el favor de ver si a ti se te ocurre algo, hombre. ¡quedamos como amigos! Te juro que desde ahora ya nadie te va a decir nada. ¿Qué te parece? Ahora de amigos nos vamos a hablar. – dijo el gato.

–          Bueno pues, yo tengo buen corazón, solo porque tu pobre amo da lástima. Pero vamos a ver. A mí se me ocurre una idea de lo que podemos hacer. A ver si nos sale. Dijo el ratón.

–          Bueno, vanos pues. – dijo el gato.

 Se fueron y encontraron dormido a ese hombre.

–          Espérame aquí. Yo voy a ver que hago. No digas que no va a salir. Ahora vamos a ganar. – le dijo al gato.

 Entonces el ratón hizo un agujero en la parte trasera del pantalón, mientras que el hombre dormía. Le abrió justo el tamaño por donde iba a salir el anillo. Según lo pensó, así lo abrió.

–          ¡ven a ver! Yo voy a trabajar en el otro lado. Tú cuida aquí. – le dijo al gato.

 Entonces el gato fue a esperar a donde estaba roto el pantalón del comerciante. El ratón fue a meter su cola en la nariz del hombre dormido. Lo miro: le metió la cola. Al hombre le dieron ganas de estornudar. “achú”, “achu” estornudo; y hasta allá llego tirado el anillo. Cuando estornudo su pedo con todo y anillo. El anillo llego directamente en las manos del gato, y se lo llevo rápidamente.

–          Mira, ya lo logramos, así como te dije. Llévale este anillo a tu amo y dile que logramos recuperarlo. – dijo el ratón.

 Llego el gato y fue a entregar el anillo de su amo:

–          ¡mira: si lo encontré! Nomas que yo no pude solo. Le pedí favor  un ratón y él me ayudo. Aquí lo tienes. Si en otra ocasión te vuelve a pasar algo, ahí la ves tu solo. Esta vez todavía lo traje. –dijo el gato.

–          Pues esta bien. – dijo el rey.

 Se alegro mucho porque ya había regresado su anillo. Allí estaba otra vez su dinero.

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Lives in Mexico and works on migration and development, and works on image texts. Vive en México y trabaja en temas de la migración y desarrollo. Por aparte hace arte con imágenes y textos.
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