LLEGO UN COMERCIANTE

Tiempo después había un comerciante ambulante, que era el Rey Español.

 –          ¿Cómo vamos a hacer para quitarle su anillo? Dicen que por eso que tiene mucho dinero. – dijo.

 El comerciante llego ofreciendo su mercancía en voz alta.

 –          ¿compran anillos? ¿compran aretes? ¿compran collares? Si quieren comprar cosas bonitas, aquí llevo cosas, muy hermosas. – decía con sus gritos.

 Entonces la hija del Rey fue a ver lo que vendía.

–          Mira qué bonitos anillos y otras cosas traigo aquí. – dijo el comerciante.

–          Si tienes un anillo usado que ya no te sirve, yo lo cambio por otro nuevo. Si tienes un anillo viejo o roto, tráelo, yo te lo cambio. Por uno te puedo dar dos o más. Estos son muy bonitos y muy finos. Míralos. – le dijo.

 Bueno, la hija del Señor Rey vio muy bonitos los anillos, como el suyo ya no servía, solo un poco. Y dijo:

–          Bueno, si es cierto que lo vas a cambiar, yo tengo uno viejo en mi casa.

–          ¡ve a traerlo, hombre! ¡a ver como es! Te cambio hasta por dos o tres de estos si veo que el tuyo todavía esta bueno. Estos son muy bonitos y muy finos. A ver como esta. – dijo el comerciante.

 Esa hija del Rey, fue a su casa y le llevo el anillo:

–          Bueno, mira como esta. Si me das tres de los tuyos, te doy este que traigo, nomas que ya esta usado. Ahora, si no me das lo que te estoy pidiendo, tampoco te doy el mío. – dijo la muchacha.

–          Bueno, si te los doy ¡no creas que no! si te lo cambio. Este anillo lo voy a renovar. Cuando vuelva ya va estar más nuevo. Si cuando yo regrese lo quieres volver a cambiar o a comprar, te lo vuelvo a vender o a cambiar, como quieras. Pero vamos a repararlo y lo vas a ver algún día. – dijo el comerciante.

 La muchacha se puso muy contenta al recibir esos anillos. Dos de ellos los guardo en su lugar, el otro se lo puso.

 Más tarde le dijo a su papá:

–          Mira papá: el anillo lo cambie. Hay dos guardados allí en su lugar, y tengo puesto el otro aquí. ¡pero mira qué bonitos! ¡qué preciosos! Nunca habíamos visto un anillo así. – dijo la muchacha.

–          Pero hombre. – dijo el Rey. ¿Cómo es que así haces? Les dije que no lo cambiaran, que no se dejaran engañar. ¡no crean cualquier cosa! Miren, a mi me habían engañado, pero todavía lo pude recuperar, como les he dicho. Pero tu… ¿Por qué así hicieron! – dijo el Señor Rey.

–          Pero ya se cambio. – respondió la muchacha.

El Señor Rey se puso muy triste. Solo lloraba porque se iba todo su riqueza y el iba a quedarse sin dinero. Sabía que se iba a ir todo.

 Bueno, el comerciante que se llevo el anillo, se lo trago. No lo puso en el lugar de sus otras cosas. Se quedo en su estomago.

Acerca de admin

Lives in Mexico and works on migration and development, and works on image texts. Vive en México y trabaja en temas de la migración y desarrollo. Por aparte hace arte con imágenes y textos.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Enlace permanente.