DE LOS ANTIGUOS QUE PROTEGEN AL PUEBLO

El rey se fue a la Ciudad de México. Aquí (en Zinacantàn) era rico, tenía dinero.

Así es como va el cuento:

Había un bastón en San Cristóbal. Él lo presto. Ese bastón daba dinero, era un “hacedor de dinero” como  decimos.  Daba  y   daba dinero. ¡Sí! La vara vino aquí  (a Zinacantàn). La recibió el Rey, prestada.

Se supo esto en Chiapa de Corzo. Vinieron y se llevaron allá el bastón y después, este se fue hasta la Ciudad de México. Ahora el bastón esta allá en México.

Nomas estaba dando dinero. Es que el Rey no tenía dinero. Bueno  se llevaron al Indio Rey, se fue hasta México, ves porque el bastón daba dinero. Pero allá se murió lo enterraron.

Bueno se conocieron esas noticias, no sabemos dónde. Y vino un grupo de soldados a averiguar. Mira, el Rey tenía que cumplir 3 días de enterrado para regresar a la vida. Pero nunca los cumplió. Murió de una vez por todas y nunca se recupero. Si hubiera cumplido los 3 días quizás lo hubieran encontrado vivo, hubiera rejuvenecido. Lo desenterraron temprano, en el segundo día. Allí encontró su lugar, se murió.

El Rey se fue a México, se llamo Indio Rey, ese era su nombre y lo mataron. La gente de Zinacantàn fue a traerlo, allá los mandaron, fueron a buscarlo.

La gente se fue, al rio grande. Allí en su orilla fueron tragados. Los trago un Pukuj. Y así, cada vez que iban allá, eran tragados.

Bueno, partieron de Zinacantàn los antiguos, hace muchos años. Allí estaban el Rayo, el Remolino, el Brazo fuerte a matar el demonio. Parece que eran 12 personas. Y llegaron a hablar al Palacio de Gobierno en México.

-“Bueno ¿no van a ayudar, no ven ustedes, no se dan cuenta? La gente se está muriendo allá” ­– le dijeron.

-“Si vamos a ver”.

-“Bueno, y ¿Quién es usted?

Uno dijo:

-“Yo soy Rayo”.

-“Soy Brazo Fuerte” – dijo otro.

Otro dijo:

-“Soy Zorra”.

-“Soy Mariposa” – dijo el otro.

-“Bueno Mariposa, haga el favor de ir a ver lo que hace el demonio”.

Mariposa se fue, fue mirar. Pegado a la pared, fue a espiar. Los demonios habían salido del agua, no estaban sumergidos ya.

-¡Ah – dijo la Mariposa – están tomando su comida. – Luego regreso. “Están comiendo” – les dijo.

Ahora la bruma cubre la tierra. Viene la Llovizna. Truena el Rayo. Todo se termino. Los demonios fueron muertos. Remolino los sacudió, Brazo Fuerte los sacó  del agua. Ese fue su fin.

-“No se vayan, quédense aquí nomas” – dijo a los ancianos – “No se vayan, nomas siéntense aquí. Ustedes van a mandar” – dijo el Presidente de México.

-“No, nosotros vamos a regresar”.

-“Bueno, ni modo, váyanse pues – dijo el – pero vengan a defendernos cuando haya problemas, cuando comiencen los pleitos, cuando haya matanza, o como decimos, cuando venga un Pukuj. Por favor, los voy a buscar, voy a mandar por ustedes”.

-“Bueno, mande usted el recado – dijeron. “Vendremos”.

Regresaron para acá, pero no acabaron de llegar a sus casas. Allá arriba, en un cerro, hay  una cruz. Allí se metieron en la tierra. Pasadito en la cruz hay una cueva.

Por allá entraron y hasta hoy están allí. Nunca murieron. Parece que todavía están allí.

A veces los oyen los que hacen sus milpas. Parece que se toca la corneta. Allí, a veces la gente les llega a pedir favor. A pedir por lo que falta. Cuando hay pleito la gente les pide ayuda. Entonces, los antiguos que fueron a México intervienen. Así nada más.

Nuestra serie del Indio Rey continúa.

Presentamos el tercer relato. Advirtamos que el Rey tiene ya su ranchito y sus trabajadores. Pero quizás el Rey ya no es el Indio Rey de Zinacantàn. ¡Fíjense en los trabajadores! ¡Sigan la pista!

Aunque hay cambios de personajes, van a ver como el tema principal: el detractor y al mismo tiempo el defensor del pueblo, sigue actuando.

Acerca de admin

Lives in Mexico and works on migration and development, and works on image texts. Vive en México y trabaja en temas de la migración y desarrollo. Por aparte hace arte con imágenes y textos.
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